jueves, 18 de septiembre de 2014

Empezando por Wes Anderson

El Gran Hotel Budapest
En esta (ya no tan) nueva película, Wes Anderson comienza con un juego de muñecas rusas - una historia dentro de una historia. Pasamos de una chica leyendo en un cementerio a Zubrowka (un lugar ficticio), donde un joven inmigrante llamado Zero Moustafa entra en el servicio del Gran Budapest cómo mozo portería. La acción transcurre debido a la herencia que una de sus múltiples amantes deja a M.Gustave (el jefe de Zero y su tutor). A simple vista no parece nada en especial, pues sólo se trata de un cuadro, "El Niño con Manzana", pero está valorado en miles de millones, y pronto se pone en evidencia la codicia humana, comenzando así una alocada carrera a contrarreloj en la que Monsieur Gustave trata por todos los medios demostrar su inocencia con respecto a la muerte de la multimillonaria anciana;  Dimitri (el primogénito de ésta) intenta recuperar el Niño con Manzana y Zero aprende a ser un auténtico mozo portería.

Una cómica obra maestra con una argumento sencillo que se va enredando hasta límites insospechados; protagonizada por un gran elenco de actores, brillantemente caracterizados; con unos escenarios espectaculares y unos detalles muy cuidados. En resumen, una puesta en escena impecable.
Tiene romance, asesinatos, acción, misterios, tesoros robados, matones, abogados, guerras, ejércitos, tiroteos... De todo. Además de contar con tal cantidad de colorido en sus gráficos que nos impide despegar la vista de la pantalla por el simple temor de perdernos el mas mínimo detalle.
Es (en todos los aspectos) una película que hay que ver, y cuanto antes mejor, no vaya a ser que alguien cuente el final.


(en la foto, Zero y Agatha)



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